Segundas viviendas, puntos de encuentro: Hoy casas de playa, la próxima semana de campo

La suerte de tener una segunda vivienda es grande y, más aún, si la compartimos con los nuestros y con amigos cercanos. La vivienda puede estar en la playa o en el campo; puede ser grande o pequeña. De diseño o rural. Lo que verdaderamente la hará atractiva a nuestros ojos y a los demás es que sea funcional, acogedora y con estilo. Ésto no significa descapitalizarse en el intento.

Muchas veces un diseño acertado depende más del tiempo dedicado a conseguirlo, que del dinero invertido. Aplicar la intuición y el sentido común es fundamental. No convierta su segunda vivienda en un almacén de muebles que sobran de la vivienda principal. No caiga en la tentación de llevar el sofá que ha decidido cambiar para su salón, sin antes medir muy bien el sitio donde lo quiere llevar. Éste es un error frecuente. Es preferible regalar el mentado sofá e invertir en uno nuevo para la casa de la playa. Éste será acorde a las dimensiones de la nueva casa o piso. Será más funcional si además es un práctico sofá cama.

Elija muebles de fácil limpieza y escaso mantenimiento. Para los muebles de interior, son una buena opción las mesas plegables. Resultan muy útiles para cuando la casa está muy concurrida y, cuando no se usan, ocupan el mínimo espacio. Si tenemos una terraza o jardín, será un error que los muebles sean de madera, ya que habrá que mantenerla cada temporada, y estamos para descansar. Mejor de plástico o resina, son espectaculares y son una copia perfecta de la madera y del ratán. Una simple hamaca puede ser el elemento estrella de la terraza o el jardín.

En cuanto a las paredes, que es el tema central de nuestro blog, no caigamos en excesos. Tener un piso o casa en la playa no significa llevar el diseño marinero hasta en las uñas. Moderación, está claro que el estilo más recurrido es el náutico, aquí llamado Mediterráneo si estamos en el sur o Atlántico si estamos en la costa oeste (que la tenemos). Puestos a seguir, si estamos en el Caribe los colores no serán de intensos azules, serán turquesas. Indistintamente del emplazamiento del mar o del océano, una sencilla pared de rayas marineras en azul y blanco, o en azul y arena ya le dará el toque al salón, sin necesidad de recargarlo de complementos como timones, peces, flotadores o anclas… Uno solo de estos adornos sera suficiente. Algún complemento puede ponerse en una mesita o en las paredes, pero con moderación. Quedan muy bien los envases de cristal llenos de arena, que podemos traer de la playa. En las habitaciones de los niños tenemos mas posibilidades: veleros, anclas, cartas de navegación, serán un acierto en una sola pared o un zócalo de rayas. Eso sí, papeles los justos, pero de buena calidad, que puedan limpiarse con facilidad y mantenerse por mucho tiempo, ya que son un clásico para durar muchos años en nuestra feliz vivienda de la playa.

En la última foto, una hermosa colección de rayas marineras y cartas de navegación, inspiradas en la Isla Nantuket en la costa este de Estados Unidos, célebre por sus paisajes y sus hermosas casas,  donde estan presentes los colores del entorno, de una indiscutible inspiracion atlántica.

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