Observación y contemplación

La observación es fundamental en los procesos de diseño. La contemplación es el tributo a un diseño que logra emocionarnos.

Cuando un paisajista proyecta un jardín, debe dedicar muchas horas de observación a la incidencia de la luz y la sombra para decidir en que sector debe plantar las especies vegetales elegidas. Al pasar el tiempo estas plantas alcanzarán todo su esplendor. Y en ese momento -tal vez después de años o décadas- apreciaremos la belleza de su obra. La contemplarán agradecidos aquellos que sepan apreciar la limpia luz de la mañana o la intensidad de los crepúsculos incidiendo sobre el follaje, descubriendo su textura o el movimiento de todo el conjunto con los vientos.

La observación es objetiva y la contemplación es subjetiva. Dicen los filósofos clásicos que nos acerca a un estado de felicidad.

Lo tenemos más fácil en la decoración de interiores, que es el tema que nos ocupa. Aquí no hace falta esperar décadas para lograr espacios que nos emocionen. En principio debemos observar el espacio disponible para disponer con armonía el mobiliario y facilitar la circulación. Considerar los elementos existentes, suelos, maderas, alfombras, para decidir con acierto los colores de las paredes y la final elección de papeles pintados y telas, sean lisos o estampados. Elegir la pared más favorecida por la luz o, porque no, por las sombras.

Con inspiración, criterio y mucha observación podemos lograr ambientes estupendos sin descapitalizarnos en el intento. Sabremos que nuestro esfuerzo dio resultado, cuando seamos capaces de sentarnos, un buen rato, en un rincón confortable – tal vez con un café humeante – y disfrutemos contemplando nuestra obra. Ahí, en ese momento, estaremos cerca de la felicidad, porque la contemplación nos acerca a ella.

He mencionado mucho la palabra felicidad en este post. La usaré una vez más para desearles a todos la mayor felicidad posible en estas fiestas y en el año que pronto comienza.

Manuela Carnero

 

Cásate con tu color

Hoy el color y la forma enpapeles pintados ocupan la pared del cabecero. Como habíamos comentado en el post anterior, cuando preferimos el color en las paredes debemos analizar la luz y la orientación.  La luz de la mañana es más limpia, los colores se ven con intensidad . En la tarde los matices se hacen presentes: los dorados y amarillos destacan al igual que los granates y calderos. Si la orientación es al norte hemos de ser cuidadosos con los colores oscuros. Pueden resultar muy elegantes pero producir una sensación de tristeza. Al sur es otra la situación, aquí podemos emplear colores fríos. Luce especialmente bien el azul en cualquiera de sus tonalidades.

SI no obedecemos a la lógica debemos ser consecuentes con nuestra elección en decoraciónExiste la posibilidad de no obedecer a la lógica y de que nos enamoremos de un diseño determinado de papel y de una combinación de tonalidades que nos sorprende y ahí no importa ni el norte ni el sur. Es posible que acertemos si nos centramos en buscar armonía entre los textiles y complementos que forman parte del dormitorio. Pero debemos asumir el costo y la responsabilidad de convivir con las mismas tonalidades de la ropa de cama para satisfacer el papel elegido.

Es como casarnos con el color que nos gusta.  Lo mismo vale para sabanas alfombras y cortinas, una elección de riesgo puede imprimir vitalidad a nuestro dormitorio.

En Home Personal, Amaya nos habla de  sabanas blancas y de colores, lee su post y coméntanos cuales prefieres.